Vas manejando, la aguja de temperatura sube y de pronto sale una nube blanca por delante del capó. Es uno de los sustos más comunes en la calle, y lo que hagas en los próximos minutos puede ser la diferencia entre cambiar una manguera y reparar el motor.
Te explicamos qué hacer paso a paso, las cuatro cosas que no tienes que hacer aunque parezcan lógicas, y por qué suele pasar.
Juan te lo cuenta en un minuto
Qué hacer, paso a paso
Para en un lugar seguro y apaga el motor
Sal del carril apenas puedas hacerlo sin riesgo. Cada minuto que el motor sigue andando recalentado puede sumar daño.
Luces de emergencia y triángulo
Prende las luces de emergencia y, si puedes hacerlo sin riesgo, pon el triángulo detrás del auto. Bájate por el lado contrario al tráfico.
No abras el capó mientras salga vapor
El vapor y el refrigerante caliente pueden causar quemaduras graves en la cara y las manos. Aléjate del frente del auto y espera.
Espera a que se enfríe
Puede tardar media hora o más. Cuando ya no salga vapor y el capó esté tibio al tacto, recién ahí puedes abrirlo para mirar.
Cuéntale a Juan qué pasó
Qué viste en el tablero, cuánto tiempo venías manejando, si hay charcos debajo del auto. Juan te dice qué es lo más probable y qué contarle al mecánico.
4 cosas que NO tienes que hacer
Son las cuatro reacciones más comunes, y las cuatro pueden empeorar las cosas.
No sigas manejando
Un motor recalentado puede dañarse en minutos, por ejemplo con la culata (la «cámara» o «tapa») deformada. Lo que hoy es una manguera, mañana puede ser una reparación grande.
No abras el tapón del radiador en caliente
El sistema está a presión. Si abres el tapón del radiador o del depósito con el motor caliente, el refrigerante puede salir disparado hirviendo. Espera a que el motor esté frío.
No le eches agua fría al motor caliente
El cambio brusco de temperatura puede fisurar piezas del motor. Si hay que completar refrigerante, se hace con el motor frío.
No lo arranques para «llegar como sea»
Si salió vapor y la aguja llegó al máximo, aunque ya se haya enfriado, el problema sigue ahí. Lo más seguro es llevarlo en grúa al taller.
¿Vapor o humo?
El vapor del refrigerante es blanco, se disipa rápido en el aire y muchas veces huele dulce. Es lo más común cuando el motor se recalienta.
El humo es otra cosa: si es oscuro o gris espeso, huele a quemado, a plástico o a aceite, o ves llamas, no intentes revisar nada. Aléjate del auto con todos los pasajeros y llama a los bomberos.
¿Por qué se recalienta un motor?
El refrigerante circula por el motor, se lleva el calor y lo suelta en el radiador. Cuando algo de ese circuito falla, la temperatura sube. Las causas más comunes:
Falta de refrigerante por una fuga
Una manguera rota o floja, el radiador perforado, la bomba de agua goteando. Si ves debajo del frente del auto un charco de color (verde, rosado, naranja o azul, según el refrigerante) que huele dulce, es una pista. El agua transparente y sin olor suele ser del aire acondicionado, y es normal.
Termostato trabado
Es la válvula que deja pasar el refrigerante al radiador. Si se queda cerrada, el motor no se enfría aunque el nivel esté bien.
Electroventilador que no prende
Es el que enfría el radiador cuando el auto va despacio o está detenido. Por eso hay autos que se recalientan en el tráfico y no en carretera.
Bomba de agua o correa
La bomba hace circular el refrigerante. Si falla, o si se cortó la correa que la mueve en algunos motores, el circuito se detiene.
Radiador tapado
Por dentro con sarro, o por fuera con barro, hojas o insectos. El aire no pasa y el calor no sale.
Saber cuál es no es tarea tuya al costado del camino: es del mecánico. Pero llegar contándole qué viste le ahorra tiempo de diagnóstico, y a ti, plata.
Cuando ya se enfrió
Con el motor frío, mira el depósito de expansión (el recipiente plástico con marcas de mínimo y máximo). Si está vacío o muy bajo, hubo una pérdida, y completar no arregla la fuga.
Mira también debajo del auto y alrededor de las mangueras: manchas húmedas, restos secos de color o goteo. Sácale fotos: le sirven al mecánico y a Juan.
Y ojo con una señal: si el aceite de la varilla se ve lechoso, como café con leche, no vuelvas a arrancar el motor. Puede estar entrando refrigerante al aceite.
“Cuéntame qué viste en el tablero, cuánto venías manejando y si hay charcos debajo del auto. Te digo qué es lo más probable y qué revisar.”